domingo, 23 de septiembre de 2007

Agrupación La Dignidad Rebelde y villa 31 de Buenos Aires: Focos de resistencia en Latinoamérica.

En Argentina, como en todas partes de latinoamérica, las sociedades viven bajo un determinado orden político, político-social y económico: el Estado capitalista, sea neoliberal, "socialista" o mixto. A partir de las múltiples necesidades, derivadas de la pobreza y la marginalidad, se levantan las mas diversas expresiones de resistencia y creatividad revolucionaria.
La Agrupación La Dignidad Rebelde de Argentina, es una de aquellas expresiones nacidas al calor de las necesidades y el amor revolucionario. Nacida el año 2000 "a partir de la necesidad de algunas personas de crear un espacio que se constituya en un colectivo-vehículo para sumar a aquellos dispuestos a ofrecer sus pies, sus manos, su voz, su mirada, su pensamiento y su corazón en la lucha por el cambio social" como lo explican ell@s mism@s en su portal electrónico, han venido desarrollando aspectos teóricos y prácticos para provocar o aportar al cambio social necesario de la sociedad Argentina.

Esta agrupación toma sus desiciones a partir de la acción (auto)crítica y propositiva en base a principios que dicen relación con la autonomía, territorialidad, horizontalidad o democratización, creatividad y articulación.

La ADLR tiene trabajo de base en la villa 31 de Buenos Aires, una zona urbana constituída por extensas zonas de terreno "tomadas" por habitantes de dicha ciudad.

El presente texto está extraído del portal de internet que la agrupación pone a disposición con material de difusión y documentos de teoría para su discusión.

Barrio Ferroviario, Villa 31 (bis).

La problemática social que vive el pueblo latinoamericano tiene, como una de sus expresiones visibles, los asentamientos poblacionales ubicados en las ciudades urbanas, denominados villas “miserias” o villas de “emergencia”.

Las villas constituyen un recorte socio territorial dentro de las grandes urbes, en el que sus pobladores se definen por una pertenencia territorial intralocal.
Podríamos decir que las villas son “ocupaciones irregulares de tierra urbana vacante que: producen tramas urbanas muy irregulares. Es decir no son barrios amanzanados, sino organizados a partir de intrincados pasillos, donde por lo general no pueden pasar vehículos; responden a la suma de prácticas individuales y diferidas en el tiempo a diferencia de otras ocupaciones que son efectuadas planificadamente y en una sola vez; las viviendas son construidas con materiales de desecho, con el tiempo algunos habitantes construyen sus casas de mampostería, aunque, el resultado son siempre viviendas precarias; poseen una alta densidad poblacional; las condiciones habitacionales son de hacinamiento; generalmente cuentan con buena localización, en relación a los centros de producción y consumo, en zonas donde es escasa la tierra; en la Capital Federal se asentaron en tierras de propiedad fiscal; los pobladores las consideraban en sus orígenes un hábitat transitorio hacia un “posible” y anhelado ascenso social; los pobladores son trabajadores poco calificados o informales; sus habitantes son portadores de adscripciones estigmatizantes por parte de la sociedad de su entorno.”
Lic. María Cristina Cravino

La Agrupación La Dignidad Rebelde desarrolla su trabajo de base en la villa de Retiro, Ciudad de Buenos Aires (Argentina).

La villa de Retiro esta ubicada entre los límites de la Estación Terminal de Ómnibus de Retiro, las vías férreas del tren General San Martín, la Av. Presidente Ramón Castillo y la calle N° 12.
Específicamente se realiza el trabajo popular en el Barrio Ferroviario de la Villa 31 (bis) de Retiro. Ferroviario por que su ubicación se encuentra junto a las vías férreas que llegan a las Estaciones de Retiro y 31 (bis) hace referencia a que se encuentra al lado de la histórica “Villa 31” que tiene su origen en la década del 40 por asentamientos de trabajadores, en su mayoría portuarios y ferroviarios.

El crecimiento de las villas, en general, da cuenta del incremento de la pobreza en la década del `90 causada por las políticas acordadas en el Consenso de Washington. Llámense liberalización económica, privatización de las empresas estatales, desregularización del mundo del trabajo y descentralización de los servicios sociales.

En la villa 31 (bis) de Retiro viven aproximadamente 9.000 personas en su mayoría niños y niñas.

En el barrio habitan niñas, niños, jóvenes, adultos, ancianas y ancianos que han llegado a la ciudad de Buenos Aires desde tierras muy lejanas y muy distintas a ésta. Han dejado atrás campos, montañas, valles, pueblos, personas queridas e historias vividas huyendo del hambre, la desesperación, la miseria, el sufrimiento. Aquí han llegado, trayendo sus colores, sus ritmos, sus bailes, sus sabores, sus saberes, sus culturas, sus tonadas, sus lenguas, sus sueños y su memoria.

La población adulta en general no tiene un trabajo estable y formal; hacen “changas”, son cartoneros, y algunos son beneficiarios del algún plan laboral del gobierno. Aquellos que tienen trabajo, lo tienen en una situación de explotación laboral, con sueldos que no alcanzan para cubrir las necesidades básicas del grupo familiar; las cargas horarias son muy extensas, sin ningún tipo de descanso; además al no estar en blanco no tienen cobertura médica ni social.

Por todas partes, en las casas, las calles y los pasillos, las canchitas, los comedores, hay niños y niñas que andan como bandadas de pájaros. Sin embargo, a diferencia de estos, ellos y ellas no pueden volar libres.

Tienen el poder de modificar su entorno y convertir un palo en un caballo, una caja en un auto, un dibujo en la más bella de las obras de arte. Los niños y las niñas son protagonistas de cuentos de amor, aventura, misterio, suspenso, pero los son en historias ficticias. La realidad se encarga de negarles la posibilidad de ser chicos y chicas.
No pueden vivir su infancia y adolescencia, porque sistemáticamente el sistema capitalista viola sus derechos.

Los niños y las niñas de la villa viven inmersos en múltiples problemáticas: analfabetismo, expulsión del sistema escolar, desnutrición, explotación laboral, drogadicción, alcoholismo, maltrato y discriminación. Todos ellos y ellas están excluidos de sus derechos: a jugar y divertirse, a descansar, a estar bien alimentados, a expresarse y dar su opinión, a recibir amor, a tener una vivienda confortable, a educarse, a poder tener acceso al hospital o una salita de emergencias…

Los niños y las niñas viven en una sociedad adultocéntrica. Toda esta hecha y pensada desde y en función de los adultos. Se les imponen y asumen responsabilidades y roles de adultos. Por ejemplo, muchos chicos y chicas trabajan, saliendo a recorrer la ciudad juntando cartones y latas, abriendo las puertas de los taxis, mendigando, vendiendo artículos en subtes y trenes. Además de estas modalidades de trabajo infantil, existen otras que las realizan especialmente las niñas, “cargando” con su condición de género. Son ellas quienes trabajan dentro de sus casas, teniendo que cocinar, limpiar la casa y lavar la ropa de toda la familia, o sino quedando a cargo del cuidado de sus hermanitos o mayores.

La vulneración de los derechos del niño y la niña impactan en su crecimiento y desarrollo de tal forma que condicionan el presente de los niños y las niñas, pero también su futuro que es nuestro también.


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sábado, 22 de septiembre de 2007

La inquietud de la burguesía y las señales de la Iglesia católica.

(Articulo extraído de rebelion.org)
Andrés Figueroa Cornejo

Juan Alsina, Miguel Woodward, Rafael Maroto, André Jarlán, son sólo algunos nombres de sacerdotes católicos que entregaron su vida a la causa popular en el Chile de la dictadura pinochetista. Con la mirada fija en el Cristo pobre, y la pasión liberadora de su mensaje, abandonaron la comodidad de las catedrales y optaron por la barriada dura del pueblo.
Este hecho –que convierte la ética cristiana en un ejercicio de generosidad insobornable- recorre toda América Latina.
Sin embargo, como suele ocurrir en una sociedad de clases, también existe una iglesia de los de arriba y otra de los de abajo. Hasta Dios tiene su reverso en una sociedad signada por desigualdades estructurales, y la dominación de una minoría que se hace de sus privilegios a costa de la explotación de una mayoría.

LA DEMOCRACIA CRISTIANA Y LA CUESTIÓN SOCIAL

Proveniente de un Partido Conservador integrista, culturalmente dinosáurico, y cuya riqueza y poder se formó mediante la explotación latifundista, en 1934 nació la Falange Nacional; un movimiento de notas ideológicas asociadas al desarrollismo, el paternalismo católico, la colaboración de clases y el anticomunismo.

23 años después, la generación joven de la Falange Nacional fundó el Partido Demócrata Cristiano. Nutrido políticamente por la Doctrina Social de la Iglesia y el Humanismo Cristiano, propuso convertirse en la “tercera vía” entre el capitalismo y el comunismo. Alentada por el Pentágono ante la victoria revolucionaria cubana y el avance atronador de la izquierda de impronta marxista, la DC chilena obtuvo el Ejecutivo en 1964, con Eduardo Frei como Presidente de la República. Durante su gobierno se “chilenizó” el Cobre ( a través de la propiedad mixta del mineral); se profundizó la reforma agraria inaugurada simbólicamente por la derecha en el gobierno anterior, sindicalizando amplios sectores del campesinado para actualizar el trabajo agrícola de acuerdo a los nuevos requerimientos del modo de producción capitalista; y se realizó una reforma educacional que amplió la cobertura escolar y democratizó parcialmente los gobiernos universitarios de entonces (presionado por un gran movimiento estudiantil que se hizo eco de reformas universitarias que ocurrieron sincrónicamente en distintas partes del mundo).

El objetivo central del gobierno freísta fue “modernizar” el país, inspirado en el llamado Estado de Bienestar, el keynesianismo, la humanización del capitalismo salvaje y la contención del movimiento popular constelado en los grandes partidos de masas de la izquierda. Presa de los fortísimos vientos de cambios pro socialistas de la época, sectores de la DC se desprendieron del partido hacia la izquierda; primero en 1969 con la fundación del Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU); y luego en 1972 con la creación de la Izquierda Cristiana. Comandada por Patricio Aylwin, representante de los sectores más intransigentemente anticomunistas de la DC, el partido fue un facilitador inmejorable para generar las condiciones que se conjugaron para el golpe de Estado de 1973. Años después, el mismo Patricio Aylwin fue parte protagónica del pacto interburgués que propició el restablecimiento de la democracia de los de arriba, manteniendo incólume el modelo económico neoliberal impuesto a través de las armas por la Junta Militar, y administrado, consolidado y perfeccionado hasta hoy por la Concertación de Partidos por la Democracia.

A estas alturas, es una evidencia irrebatible que la Democracia Cristiana es, además de un partido burgués, la expresión política de la superestructura que conduce la Iglesia Católica en Chile.

UN DATO DE LA CAUSA

Durante la dictadura pinochetista la iglesia social funcionó como albergue de los familiares de las víctimas, y de las propias víctimas de las atrocidades que cometieron los agentes del Estado empeñados en destruir física y orgánicamente los destacamentos políticos del pueblo. Es innegable su aporte a la construcción de espacios de resistencia ante la brutal embestida represiva de la Junta Militar.

Mientras tanto, la otra iglesia cooperó con el régimen castrense, guardando un silencio oscuro o haciendo apología pública de la dictadura. Un caso emblemático es el del cura Raúl Hasbún.

Siempre en Chile, los sectores conservadores que han sostenido gran parte del quehacer y discurso eclesiástico han estado ligados, incluso sanguíneamente, a la clase en el poder. Esto ocurre desde el período colonial chileno.

LA IGLESIA ROMPE EL SILENCIO

A propósito de los últimos conflictos de los trabajadores del cobre y el petróleo ligados al subcontratismo (nuevo patrón de acumulación del capitalismo en Chile), y los escandalosos índices de desigualdad que aumentan progresivamente el descontento social expresado en las encuestas y en la paulatina reorganización del movimiento popular; después de 17 años del término de la dictadura, la Iglesia Católica -por arriba- se ha pronunciado sobre “la cuestión social”.

El Presidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Alejandro Goic, llamó a los empresarios a pagar un “sueldo ético” a los trabajadores de $ 250 mil pesos mensuales. Actualmente, el ingreso mínimo mensual en Chile es de $115 mil pesos. Una familia promedio de 4 integrantes tiene un ingreso mensual per cápita de poco más de $ 30 mil pesos mensuales; es decir, cerca de 2 dólares diarios (lo que equivale a un kilo de pan). Alrededor de un 80 % de los chilenos gana un salario de menos de $ 150 mil pesos mensuales.

Monseñor Goic, acudiendo al sacerdote y santo jesuita Alberto Hurtado señaló que “la historia está llena de ejemplos de explotación del obrero, al cual se ha hecho trabajar largas jornadas, recibiendo en cambio salarios irrisorios.”
Alberto Hurtado es conocido por la fundación del Hogar de Cristo, que acoge a mendigos e indigentes por menos de un dólar diario. Y también por su trabajo en la formación de sindicatos católicos antisocialistas.

El jesuita Alberto Hurtado también se desempeñó como profesor en el Colegio San Ignacio, cuna de líderes de la Democracia Cristiana, como Gabriel Valdés y Jorge Lavanderos, e incluso de uno de los actuales titanes de la ultraderecha, el senador Pablo Longueira.

Por su parte, el religioso jesuita y director de la revista Mensaje, Antonio Delfau, recordó estos días a uno de los patriarcas de la Falange Nacional, monseñor Manuel Larraín, quien decía que “no basta combatir el comunismo; hay que quitar las causas que lo producen”. Delfau agregó que “lo de monseñor Goic se entronca con este catolicismo social chileno” y que “el sistema no funciona como debería funcionar en transparencia, en verdadero libre mercado, en ausencia de monopolios y de informaciones privilegiadas, de tráfico de influencias, de grupos de poder que piden privilegios que perjudican al resto”.

La convocatoria de Goic al empresariado, nace de la convicción de un eventual estallido social, del despliegue futuro del enfrentamiento de clases que hoy se manifiesta incidentalmente, pero que, de mantenerse el actual orden de cosas, amenaza de manera consistente la “paz social”, los intereses de la burguesía y los pilares del modelo. Naturalmente, la propuesta de Goic fue celebrada por la posible pre candidata presidencial demócrata cristiana, Soledad Alvear, quien planteó la necesidad de establecer un nuevo “pacto social” para enfrentar el tema.

Sin embargo, la derecha respondió al llamado del prelado desde la materia medular de su radicalismo patronal, prepotencia clásica, y sin disfraces. La senadora de la fascista UDI, Evelyn Matthei –hija del ex miembro de la Junta Militar, Fernando Matthei- señaló inmediatamente que el religioso simplemente “no sabe de economía”.

Por su lado, el multimillonario político derechista con mejores posibilidades en las encuestas para las presidenciales de finales de 2009, Sebastián Piñera, se apuró en aventurar la idea de que “el Estado subvencione a los privados” para el aumento remuneracional aconsejado por Goic, planteando oportunistamente, un “ingreso mínimo ético”. Estos dichos resultan de un populismo contradictorio, toda vez que la salida capitalista para la práctica de una fórmula así, tendría que sostenerse sobre el aumento significativo de los impuestos, iniciativa que el propio Piñera ha rechazado majaderamente. No obstante, la reacción de Piñera es coherente con la tesis central de Estado Subsidiario que implementó la dictadura, y que, en la grave crisis económica de los 80, salvó al diario El Mercurio y al sistema bancario de la quiebra, y privatizó amplios sectores de la educación, la salud y la administración de las pensiones. Es decir, un Estado burgués financiado por el plusvalor generado por la explotación de los trabajadores y el impuesto a las personas, al servicio directo de un empresariado cuestionado por los de abajo y hasta por su mala conciencia.

Sobre la marcha, una de las estrellas principales del empresariado chileno y miembro del reparto protagónico de la Confederación de la Producción y el Comercio (gremio más importante de los patrones), Eliodoro Matte Larraín, aseguró que “introducir en los trabajadores expectativas de mejoramiento sin considerar aspectos técnicos de productividad puede conducir a situaciones de violencia, con pésimas consecuencias”. Como si la pobreza y necesidades de la inmensa mayoría del pueblo -en un país de 16 millones de personas donde apenas 300 mil se llevan la friolera del 25 % del Producto Interno Bruto- fuera un asunto “psicológico”, de “expectativas”, de “deseos”, y no la condición objetiva en la que sobreviven. Y como si la violencia fuera una patología de los pobres, en un Chile donde, como botón de muestra, hacia fin de año se conmemoran los 100 años de la matanza de la Escuela Santa María de Iquique, que dejó un saldo de alrededor de 3 mil obreros salitreros asesinados por la fusilería estatal por el crimen de demandar mejores condiciones de trabajo.

UNA DEMANDA PUEDE GATILLAR UN PROYECTO PAÍS

Las recomendaciones de monseñor Goic sobre el “sueldo ético”, motivadas por las desigualdades profundas del país y la toma de debidas precauciones ante la formación del caldo de cultivo de eventuales estallidos sociales, ha provocado una mezcla de pavor histérico y prepotencia de clase en la burguesía y sus expresiones político partidistas. Bastó un conflicto estrictamente economicista de un sector de trabajadores del cobre y el subcontratismo, para que los poderosos mostraran su artillería dental. No es difícil imaginar lo que ocurrirá cuando el movimiento popular aumente su tonelaje social, reconstruya sus fuerzas y afine su puntería política.

La lucha necesaria para que el pueblo cuente con un salario que alcance para vivir, sin duda está a la orden del día. Es parte central de la actual coyuntura. La iglesia ha sido capaz de instalar la demanda por arriba, denunciando con puro sentido común una verdad “del porte de una catedral”. Y esta demanda, por sí sola, es capaz de reunir a amplios sectores populares, más allá de los propios trabajadores organizados.

Pero, sin duda, el problema no se origina, ni se sintetiza en una reivindicación salarial de formulaciones técnicas o populistas. Un modelo político y económico que ha transformado los derechos y relaciones sociales en nada más que mercancía, y al pueblo en mero consumidor y cartera de deudores, no puede sino provocar crispación social y descontento generalizado.

Naturalmente, en otro tipo de sociedad; una concentrada en el hombre más que en el capital; donde la educación, la salud, la vivienda, el trabajo y la previsión social, estuvieran garantizados por un orden político y económico profundamente democrático y donde las relaciones de producción del conjunto social promovieran la participación y la igualdad, no se estaría hoy discutiendo las cifras del sueldo mínimo. Sin embargo, cuando el factor salario es la única fuente de sobrevivencia en el complejo de la satisfacción de las necesidades humanas, este cobra una dimensión totalizante, unidireccional y dramática. No por accidente Chile cuenta con las tasas más elevadas de enfermedades mentales asociadas al trabajo y al temor de perderlo. No ha sido el azar lo que ha convertido a buena parte de los chilenos en personajes competitivos a cualquier precio, egotistas, víctimas del consumo irracional, divorciados de sus propias comunidades.

Otra vez, una demanda particular constela en sus potencias significativas la crisis material y de horizonte existencial de una sociedad de clases tan paradigmática como la chilena. Y nuevamente, a partir de una demanda particular, es posible convertir la lucha social en parte sustantiva de los proyectos individuales y colectivos que doten de sentido a todo un pueblo. Sin miedo y para ser felices.

miércoles, 19 de septiembre de 2007


No somos marxistas leninistas, tampoco adoramos a Miguel Enríquez ni nos interesa reivindicar su rol y visión política en la época de la Unidad Popular aunque si nos interesa mostrar como esta organización de carácter revolucionario, fundada hace 42 años, plantea desde su posición, un panorama de los ultimos acontecimientos ocurridos en Chile.


A continuación, una declaración pública del MIR que describe de manera certera, a nuestro parecer, al Chile político-histórico de este último mes, donde el despliegue ideológico-comunicacional a sido descabellado por la muerte de un Carabinero, sirviendo además de excusa para mandar a cada vez mayor cantidad de policias a las calles, para generar un clima de tensión social y para que los ciudadanos clamen por la presencia de militares en las calles, como solución final a los problemas que genera la delincuencia para fechas donde se ha manifestado el descontento.

DECLARACIÓN PÚBLICA.

El Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR declara que:

Los sucesos del 11 de Septiembre muestran que nuestro país esta dividido desde el mismo golpe de estado de 1973. Esta división la crearon y la mantienen los grandes empresarios nacionales y extranjeros y sus partidos agrupados en la Concertación, la UDI y RN los que han detentado el poder civil, militar y económico, manteniendo a los pueblos de nuestro país en calidad de rehenes. Con la constitución política y la economía neoliberal consagraron dos mundos en un solo país, el de los incluidos y el de los excluidos. El país sigue dividido porque el pueblo no tiene derecho a vivir dignamente, mientras un porcentaje muy pequeño se beneficia con las ganancias de la concentración de la riqueza y el poder

Lamentamos la muerte del carabinero Cristián Vera, porque él representa a un sector de jóvenes que su única forma de salir de la pobreza es ingresar a Carabineros, ganando sueldos bajos con turnos extenuantes y peligro permanente de sus vidas, pero también lamentamos la situación de un joven que teniendo toda su vida por delante esté ahora acusado de asesinato, pues él también merecía un trato social diferente que con toda seguridad de haberlo tenido no habría usado armas de ninguna especie.

Nadie puede desconocer la existencia del narcotráfico y la delincuencia en general, pero ¿acaso no son los mismos partidos políticos y sus funcionarios los que han detentado el poder casi absolutos desde el 11 de septiembre en adelante los responsables finales de que esto exista? Estamos hablando de 34 años en los cuales unos primero y otros después se han turnado el gobierno y ahora cínicamente rasgan vestiduras con grandes discursos en contra de la violencia y la delincuencia como si esta se hubiese generado espontáneamente. La delincuencia, sólo sigue el ejemplo de los delincuentes que han gobernado el país durante más de 30 años y se han enriquecido con los negociados ( Inverlink, Loncomilla, ferrocarriles, las pasas a Suecia ) y un sinfín de otras acciones delincuenciales que han terminado finalmente en comisiones investigadoras inútiles. Ese es el ejemplo que la delincuencia de baja monta ha seguido.

El pueblo trabajador protesta en el Chile de hoy por la injusticia que significa el aumento constante y permanente de las utilidades de las grandes empresas mientras que los sueldos no solo se mantienen sino que además, tienden a la baja. Protesta porque mientras las casas para generales son de mas de 200 millones de pesos para ellos son las casas "Chubi", protesta porque el Transantiago es un atentado a su dignidad, protesta porque el sueldo mínimo alcanza para comprar poco más de 140 kilos de pan, protesta porque la leche es inalcanzable para los niños del pueblo.

La Presidenta, el gobierno, la derecha y la concertación claman hipócritamente al cielo por el pillaje, vandalismo y el matonaje que la delincuencia hace en estas fechas, pero sin embargo "el pillaje, el robo y el matonaje" son la tónica diaria de las noticias televisivas donde altos funcionarios son denunciados. Lo que sucede en realidad, es el aprovechamiento que harán las clases dominantes del vandalismo delincuencial ( de sus hijos no reconocidos) para crear el clima que permita imponer leyes represivas preventivas frente a una economía que ya muestra sus límites y que sólo podrá en el futuro mantenerse con un alto nivel represivo. Pero también hay cinismo en otros supuestamente más cercanos al pueblo que radicalizan sus discursos que denuncian al gobierno y exigen renuncias ministeriales, olvidando que con sus votos la concertación ha ganado las elecciones para finalmente llegar al punto en que estamos

Nosotros rechazamos profundamente la intención de condenar de antemano a los jóvenes porque no somos de los cínicos y mentirosos que hablan de ellos para las elecciones y después aprueban leyes en su contra. Nosotros creemos firmemente que los jóvenes son el futuro del mundo y ellos merecen respeto, alimentación, educación, salud y medio ambiente y una familia que los forme en los valores solidarios. Pensamos que este es un momento preciso para recordar al obrero Rodrigo Cisterna exigimos que se termine con la impunidad y se haga justicia.



POR UNA VIDA DIGNA PARA TODOS
COMITÉ CENTRAL
MIR-CHILE

miércoles, 12 de septiembre de 2007

viernes, 31 de agosto de 2007

Opinión acerca del conflicto de los trabajadores, movilizaciones y contingencia política.


1.-El movimiento sindical en Chile presenta un retroceso en cuanto al número de fuerza de trabajo sindicalizada desde la época de la Unidad Popular. Esto significa que los grados de conciencia social han disminuido y que el despliegue de políticas clasistas por parte del estado en términos de normativa laboral, han hecho retroceder casi a su mínima expresión el grado de influencia de éstos, en lo social y en lo político. Según lo anterior entonces, dentro de una lógica de lucha de clases, la estructura política estatal en su desarrollo histórico, termina por "tragarse" una organización en sus principios clasista, pero que aún no termina por transformarla en inútil absolutamente como herramienta para la lucha.

2.- La legislación no permite mayor acción de los sindicatos en ninguna esfera de la vida social ni laboral, ni mucho menos en la política. Lamentablemente, las leyes regulan la vida social en todas las dimensiones de ésta. Espero no se piense que somos acérrimos defensores de la legalidad o de la burocracia actuales, pero somos de la idea de que cualquier planteamiento innovador, o “nueva” apuesta lógica de lucha, debe tener en cuenta las condiciones LAMENTABLES de legalidad que se nos impone por fuerza. Los aparatos estatales están al servicio de los gobiernos de turno, esto es una verdad, pero en las actuales condiciones históricas, la lucha organizada en las poblaciones tampoco alcanza para desestabilizar al régimen actual, seamos realistas; las organizaciones populares están en desarrollo y ese desarrollo no debe ni puede ser independiente de la lucha que se da en los puestos de trabajo. Plantear de facto una autonomización de las políticas sindicales, o enfocarse solo en un área de trabajo, considerando la amplia gama de esferas sociales que existen en nuestro quehacer social, hoy, es un acto suicida, en circunstancias que se debe actuar tácticamente, además, deben generarse los cambios en la legislación laboral que permitan el crecimiento de las organizaciones sindicales, como así también, debemos fomentar y fortalecer la organización en las poblaciones ya que la problemática social de los sectores marginales, no se termina de la noche a la mañana con una aumento de sueldos.

3.-Las manifestaciones de los pescadores artesanales de Valparaíso suceden después de un par de reuniones con los administradores municipales para tratar el tema de la pesca de merluza. Debieron, por necesidad dialéctica de la lucha, actuar de esa forma para detener el descarado despliegue de la mega industria pesquera, es por eso que recurrieron a la barricada, única manera de exponer mediáticamente el problema y forzar el decreto de veda, decreto que por lo demás debe ser municipal. Lo anterior no significa que los pescadores vayan a comenzar una estrategia de comercialización fuera de una lógica de mercado ni nada que se le parezca, se debe separar la idealización de lo políticamente posible, aunque nos duela.

4.-Tal como sucedió en el gobierno de la Unidad Popular, sectores de la actual izquierda oficial están mostrando su descontento por las líneas generales del gobierno de Bachelet en materia económica y obviamente, los más beneficiados en un sistema político representativista y electoral podrían ser la socialdemocracia, la centroderecha y la derecha. Las velocidades, la manera y el fondo en el proceso de construcción de este, algún tipo de "socialismo", son los que se están enfrentando entre sí dentro de la concertación. El enemigo de clase saca dividendo de éstos pequeños conflictos al interior de la coalición de gobierno fomentando el divisionismo, en situaciones donde solo corresponde a un pequeño sector dentro de ésta y que se muestra públicamente un tanto más cargado a la izquierda de la "izquierda".

5.-Ninguna movilización es espectáculo por tanto representa, querámoslo o no, a un segmento importante de la población que atiende sus asuntos de manera frontal, esté dentro de un sindicato o en un comité de deudores habitacionales o en cualquier otra organización popular de alguna otra índole. Es un error juzgar tal o cuál movilización sin tener presente las características del sujeto protestante en tanto condiciones socio-culturales y económicas que condicionan su acción, sobre todo si estamos en un sistema político y cultural marcadamente representativo; proponer otro tipo de objetivos que no sean los económicos en una instancia primordial, es idealizar un movimiento antes que entender la necesidad económica de su génesis, motivación principal de la mayoría de los actos de protesta del último tiempo.

6.-Luego de los acontecimientos del 29 de Agosto, no podemos sino aborrecer la maquinación de los medios de comunicación por el despliegue informativo orientado a deslegitimar la movilización social de ese día. Todos los canales centraron su atención en los enfrentamientos entre pacos y manifestantes en la Alameda (provocados por el gobierno ante la no autorización de la marcha y materializados por Carabineros dado el mandato de la autoridad) y los saqueos a pequeños comerciantes en las comunas periféricas de Santiago. Las mujeres fuertes de la concertación, Bachelet y Alvear, llaman a tener fidelidad para con el gobierno a sus “díscolos” parlamentarios e intentan convencer de que éste ha sido el año de mayor gasto en políticas sociales o públicas. Señoras, señores, el debate no es la violencia ni la imagen de país emprendedor y en vías de desarrollo, el debate está en mejorar las condiciones económicas, sociales y políticas de la clase trabajadora, que es la que mantiene al país con altos porcentajes de crecimiento macroeconómico gracias a condiciones miserables de subsistencia.

En consecuencia, no solo es importante participar en las movilizaciones que se aproximan, sino que además, se debe elegir entre ser actor protagonista de los tiempos que estamos viviendo o tomar el lugar de un simple receptor sin voz de las decisiones políticas que otros toman por nosotros. Es necesario fortalecer la organización sindical, la poblacional y planificar estratégicamente la unidad de la clase ante el nuevo escenario político y económico que se avecina. En la medida que tengamos la disposición para actuar en conjunto podremos saber, en la acción, si podemos estirar este proceso hacia niveles de autonomía deseables.

viernes, 24 de agosto de 2007

Centro Social "El jardín" de Placilla, un espacio en construcción.




El C. S. okupado “El jardín” de Placilla es un polo de desarrollo social que nace de la propia necesidad de la gente de este sector de la quinta región.

Placilla está ubicada en la parte alta de la comuna de Valparaíso y ha sido blanco de innumerables promesas de reactivación económica y social por parte de los políticos profesionales de siempre. Dicho sector pertenece políticamente a la comuna puerto pero tiene el mal de toda comuna o sector popular periférico: se ha transformado en el patio trasero de la gran ciudad. Hace un tiempo atrás, debido a la escasez de recursos de salud pública y condiciones materiales de todo tipo, una persona murió por no contar con los servicios de salud pertinentes, gatillando la justificada ira de los pobladores del sector alto de Valparaíso. Acontecimientos como este demuestran la absoluta falta de competencia de los administradores regionales, demuestran una vez más, que es necesaria la organización autónoma de los pobladores y que nada puede esperarse de los políticos de siempre.

Bajo este contexto es que la juventud libertaria de placilla organiza sus fuerzas, decide actuar y ocupar un espacio abandonado en el sector hace unos años. La estructura abandonada fue un jardín infantil llamado “Los ositos cariñositos” y es debido a esto que el Centro Social debe su nombre actualmente.

El espacio se encuentra en etapa de habilitación, es decir, el paso de los años en la estructura no han pasado en vano, sin obviar el echo de que, al estar abandonado, fueron “desapareciendo” poco a poco insumos básicos como artefactos de baño, cañerías, cables de la red eléctrica, etc., transformando el espacio en un gran basural, sirviendo además como foco para la drogadicción. Este tipo de adversidades no son barreras si se piensa que es mucho peor vivir en un mundo esclavizado, desesperado y enfermizo. Así, los “cabros y cabras” de Placilla crecen aportando semilla autónoma y revolucionaria en un sector absolutamente abandonado y echado al olvido. Los pobladores se hacen parte en la reconstrucción del espacio, ven que la necesidad y el aislamiento son enemigos de la alegría revolucionaria encarnada en la sangre joven de energía transformadora.

El objetivo del espacio es transformarlo en un lugar autónomo y autogestionado, que sirva para el desarrollo social de la comunidad de Placilla, pero aún falta mucho. Es hora de hacerse presente y partícipe de expresiones de autonomía popular, A ROMPER LA DEPENDENCIA CON LOS APARATOS DEL ESTADO QUE NADA HARÁN POR MEJORAR LA CALIDAD DE VIDA DEL PUEBLO EXPLOTADO.

En Placilla se siguen construyendo sueños y sembrando rebeldía, para cosechar revolución!!

viernes, 17 de agosto de 2007

Conciencia de clase. Por Ramón.




Ojeando “La segunda”, periódico que aparece en las tardes y que representa a la derecha católica y económica de Chile (“el diario del enemigo” diría irónicamente mi padre) perteneciente al clan Edwards, uno puede encontrarse con lo más granado del pensamiento ultraderechista del país.

Para mucho intelectualoide o estudiante universitario de alguna facultad relacionada con las Ciencias Sociales de izquierda, de centro o de derecha, lo que acabo de señalar es una perogrullada, y si bien no deja de serlo, lo más importante en este caso no es lo acertada y precisa de mi descripción acerca de este medio de prensa, definitivamente no. Mi interés radica en mostrar “la verdad” política y ética de la derecha chilena a los escépticos y escépticas que aseguran que no existe nada parecido a una lucha de clases, que plantear una relación empresario-trabajdor de esa forma, es parte de un discurso añejo y trasnochado, más pertinente a contextos sociales del siglo pasado. Para políticos, magnates e intelectuales de derecha, el sentir y el despliegue clasista están presentes siempre, sobre todo cuando se trata de escribir y parcializar la historia para justificar actos políticos a favor de sus privilegios e inversiones, en desmedro de la mayoría trabajadora.

Así por ejemplo, este periódico le entrega una de sus páginas a Gonzalo Vial, historiador, jurista, profesor de la Escuela de Derecho de la UC y ferviente defensor del régimen tiránico de Pinochet por considerar este período, un paso táctico fundamental para la instauración del modelo económico de libre mercado, cosa que no es menos cierta, desconociendo los ribetes total y absolutamente criminales de la dictadura militar.

En su columna del día martes 07 de agosto del año en curso, Gonzalo Vial hace un comentario acerca del libro “Sergio de Castro, el arquitecto del modelo económico”, de los autores Patricia Arancibia y Francisco Balart, donde comenta, con su parcial mirada, la “fabulosa” historia del establecimiento en Chile de la corriente de pensamiento económico Neoliberal (escuela de Chicago, Chicago Boys, etc.) y sobre el rol del dictador en la imposición de este sistema económico luego del asalto a La Moneda: “Quizá el echo más importante que haya ocurrido en Chile en la segunda mitad del siglo XX –dice Vial- haya sido la firma del convenio de 23 de abril de 1955, entre la hoy Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Católica, y la Universidad de Chicago, a través de la Oficina de Cooperación Técnica, una agencia estatal de los EE.UU.”

“Fue el origen remoto de lo que se ha llamado “modelo Chicago” –una economía libre regulada por el mercado- que establecido por el régimen militar en 1975, se tambaleó con la crisis mundial de 1982, y se repuso en plenitud el año 1985. Pero lo más extraordinario de su historia reside en cómo, a partir de 1990, la Concertación –cuyos economistas y políticos, durante todo el gobierno de Pinochet, habían fulminado los más encendidos dicterios contra el “modelo”- lo adoptó y mantuvo en sus líneas fundamentales, hasta hoy.”

“Especial realce adquiere en éstas páginas, la figura del General Pinochet, como respaldo básico
(refiriéndose el despliegue militar para el genocidio de clase cometido por el dictador) de un modelo económico que el tiempo ha confirmado (es decir, que continúa vigente gracias a la administración de éste por los sucesivos gobiernos de la Concertación) y cuya paternidad política –como tantas otras cosas positivas- se le niega sistemáticamente”.

Además de encontrar acertado el golpe militar de Pinochet en la década del setenta con absoluta desfachatez, Vial reclama que no hemos valorado la figura del dictador en su real magnitud e “importancia política”, sin duda alguna, este señor y muchos otros que apoyaron directamente el régimen militar, elevan a la categoría de héroe nacional al dictador.

Este tipo de opiniones rebalsa las páginas del periódico, uno de los medios de prensa más clasistas que existen en Chile.
En otra de sus columnas y metiéndose de lleno en la coyuntura, se pronuncia acerca del salario “ético” con especial tacto derechista: “No hay obligación moral de pagar el salario mínimo, sino de pagar el salario justo. El empresario que verdaderamente no puede solventar el mínimo sin perder dinero tiene la misma opción ética que aquel que se encuentra en igual situación respecto al salario justo: a) o cierra su empresa y echa a todo el mundo a la calle, o b) mantiene la empresa pagando menos que el salario mínimo y sorteando las multas de la Inspección del Trabajo”. Pobre clase empresarial, como si no supiéramos que existen empresarios que falsean los balances para figurar con un mínimo de ganancias. Señor Vial, “a otro perro con ese hueso”.

Así, desde la seguridad de la "trinchera" mediática, el empresariado monopólico y trasnacional chileno se defiende de los embates de la clase política de izquierda e incluso de las contradicciones discursivas de la propia derecha y en realidad, aunque parezca otra de esas perogrulladas que insultan la consciencia de las esferas intelectuales, la clase empresarial afilará siempre su espada cuando se trate de defender sus bolsillos y su enorme cuenta bancaria.

Estos últimos días, el mismo periódico ha disparado dardos contra el representante máximo de la Conferencia Episcopal, el obispo Alejandro Goic, dada la coyuntura del debate político entre la izquierda y la derecha en Chile y que dice relación con el sueldo de los trabajadores, el llamado “sueldo ético”, propuesto por él. Luego de la movilización de los trabajadores subcontratados del cobre y de la declaraciones del Obispo aludido, en su editorial del 10 de agosto, el diario comienza una campaña de alarmismo ideológico: “(…) además (Goic), descolocó a varios cuando el país –otro efecto de la crisis CODELCO- parece vivir un clima de tensión social que puede agravarse en el próximo tiempo, en lo que coinciden el prelado y el nuevo líder de los subcontratistas, Cristián Cuevas”. Cualquier persona un tanto desinformada por los medios ideológicos de prensa, podría pensar que Goic y Cuevas (militante y cuadro del PC) son agentes de la desaparecida KGB o simplemente podría empezar a creerse que el presidente de la Conferencia Episcopal es un representante fiel de la Teología de la Liberación, un cura “rojo”, solo por el hecho de plantear un debate “en favor” del sueldo de los trabajadores.

En la edición de ese mismo día viernes 10 de agosto, me encontré con la columna del afamado escritor chileno Jorge Edwards, que hace una serie de recomendaciones a la izquierda chilena, empezando por hilvanar su discurso tomando a Stalin como referencia y curso lógico “natural” de la misma, catalogando de “gobierno exitoso” la administración de Lagos (y vaya que sí lo fue para el empresariado): “La izquierda en el poder en diversos lugares del mundo tomó medidas drásticas, extremas, destinadas a llegar al desarrollo social, y esas medidas, en muchos casos, en virtud de problemas complejos de ingeniería social, en lugar de traer progresos tangibles, provocaron retrocesos (…) La colectivización forzada de las tierras ordenadas por Stalin se proponía mejorar la suerte de los campesinos (…) Pero el resultado práctico fue una hambruna monumental. Ahora, a través de testimonios auténticos, muy difíciles de rebatir, se sabe que miles de mujeres del campo ruso, desesperadas de hambre, devoraron a sus propios hijos”. En unas declaraciones recientes –continúa Edwards-, Carlos Altamirano Orrego, jefe y hasta símbolo del socialismo de izquierda de los tiempos de Allende, declaró que el gobierno de Ricardo Lagos había sido el mejor gobierno de “centro derecha” de los últimos cien años en Chile. ¿Porqué tenemos que regalarle a la derecha el éxito de una coalición formada por Democratacristianos, socialdemócratas y socialistas? El éxito del gobierno de Lagos, por el contrario, fue el de la reflexión de los problemas de la izquierda del pasado, el de la aceptación del cambio, el de la renovación”. Una vez más, derecha y concertación en impúdica relación carnal. Claramente los trabajadores y el mundo social principalmente no tenemos nada que ver con ambos sectores ideológicos.

Podemos darnos cuenta que son muchas las formas para confundir a la opinión pública. Ahora bien, y sin ánimo de defender al genocida Bolchevique, ni menos a la actual izquierda neoliberal, me parece aberrante, pero no por eso menos obvio de su parte, el intento de construcción de imaginario colectivo que despliega el señor Edwards en la tribuna de éste periódico. Como buen miembro de una de las familias más influyentes, millonarias y poderosas del país, debe ser fiel a su clase socio-económica y su posición debe reafirmar la negativa disposición a invertir en mejoras para la calidad de vida de los trabajadores o, debe argumentar que de tener que hacerse obligatoriamente, será tratando de no meterse la mano al bolsillo: “ En resumen, hay que poner un acento ético en la economía del Chile de hoy, pero esto no significa premiar la ingenuidad o la improvisación. Mejoraremos en toda la medida de lo posible las condiciones de vida de la clase trabajadora pero con una conciencia que también implica una opción ética: si lo hacemos mal, en forma precipitada, sin respeto por las grandes realidades económicas, provocamos un descalabro y salimos perdiendo todos”.

En economía, materia en la que no soy experto ciertamente, ni el señor Edwards ni ninguno de sus “camaradas” pueden escapar a lo que ya está instalado en la discusión acerca de la mala distribución de la riqueza: la desigualdad económica y social, derivadas del trabajo mal pagado. Ésta realidad, vivida en carne propia por la gran mayoría de los ciudadanos de este país, se alza como algo absolutamente desagradable para la "imagen nacional". Se les olvida que sabemos cuanto, EN LA SOCIEDAD CAPITALISTA, EL SISTEMA EN SU ETAPA NEOLIBERAL, NECESITA DE INDIVIDUOS DISPUESTOS A TRABAJAR BAJO CUALQUIER TIPO DE CONDICIONES LABORALES CON TAL DE ASEGURAR MANO DE OBRA A BAJO COSTO.

Una de las posibilidades para reducir la desigualdad económica es la autogestión social de los recursos de producción, un sistema parecido a las Cooperativas de Trabajo existentes principalmente en las zonas rurales en décadas anteriores en Chile, mecanismo abolido por el héroe nacional de la derecha, el tristemente famoso genocida Augusto Pinochet Ugarte.

En Argentina, luego de la crisis y explosión social ocurrida en noviembre de 2001, comenzaron a desplegarse un montón de experiencias de empresas gestionadas por los propios trabajadores y trabajadoras, luego que sus patrones, ante la crisis, abandonaran sus inversiones. Según mi humilde opinión y recalcando que no soy doctor en economía, creo que es una justa manera de garantizar justicia social, repartiendo de manera real y efectiva los recursos y excedentes del trabajo propio. Los trabajadores sí podemos administrar y gestionar una empresa sin un dueño capitalista de por medio, en cambio ellos, la clase empresarial, no pueden acrecentar sus riquezas sin nuestra fuerza de trabajo, sin la explotación del hombre.

“La segunda” y sus intelectuales intentan conducir la subjetividad de los trabajadores, se han transformado en una guía ideológica para quienes ya han asumido un rol clasista sin entenderlo como tal, y otros, consagran este periódico como su Biblia diaria. Los medios de comunicación del empresariado confunden con mentiras a la opinión pública, y se dedicarán siempre a implantar un discurso de clase (divisorio, individualista y de derecha), en el seno del mundo social más explotado. Debemos estar atentos y luchar de manera conjunta, desechar valores que no impliquen la acción colectiva y utilizar la prensa de la clase antagónica para forjar la unidad de la nuestra.

Arriba el pueblo trabajador que lucha!!